Levantarse, preparar el desayuno y alimentar a los hijos. Ir al mercado, cocinar, servir a la comunidad en la Olla Común o Comedor Popular, para luego recoger a los hijos del colegio. Día a día, una rutina que no da respiro, una entrega que no se cuestiona. Así se organizan cientos de mujeres en el distrito de El Agustino, en Lima, en medio de un contexto de vulnerabilidad económica, violencia basada en género e inseguridad ciudadana.
“La mujer agustiniana es caracterizada como mujer luchadora y trabajadora, guerrera y también siempre marcada por la violencia y la discriminación”, escribió Marina Orellana Mendoza, socia de la Olla Común Mujeres Vencedoras, durante un ejercicio en el marco de un Taller de Teatro realizado en el verano de 2026. Hay un reconocimiento, propio y externo, a dicha fortaleza y abnegación de las mujeres. Un reconocimiento que, contrario a promover cambios estructurales, a veces parece reforzar ese rol que tanto pesa y que tanta salud física y mental llega a comprometer en las mujeres.

Frente a este escenario, generar espacios de descanso, recreación y cuidado colectivo es clave para el fortalecimiento de quienes sostienen a la sociedad. “En su momento en que haces te olvidas, te concentras en esto de expresión, autodefensa, autoestima”, expresó Dina Solís, socia del Comedor Popular Autogestionario Jesús de Nazaret y recientemente electa coordinadora de la organización, sobre el efecto que han tenido los talleres de Autodefensa y de Expresión Artística Corporal en ella.
Sus compañeras lo han notado. Nos contaron que sus capacidades de liderazgo han mejorado. Ahora la ven tomar la palabra sin temor en espacios de toma de decisión barriales y organizacionales, y asumir con mayor confianza y seguridad los retos de gestión que aparecen en el comedor.

Han sido tres los talleres de expresión artística y corporal los ofrecidos por Las Comunes desde el año 2025, de la mano de dos artistas escénicas: Elena Mejía, quien forma parte de Las Comunes, y Sol Nacarino. Ambas profesionales egresadas del programa de formación actoral de la Compañía de Teatro Físico en Lima.
“Nos enfocamos en construir un espacio seguro y libre de violencia, donde las mujeres de las Ollas Comunes, Comedor Popular y Promotoras Barriales, pudieran hacer una pausa para reconocerse, a nivel físico y emocional, pero también en colectividad”, explicó Mejía. “El objetivo principal fue fortalecer la seguridad y autoconfianza de las mujeres a través de la exploración de su campo expresivo y artístico, para que logren reconocer y poner en práctica su capacidad de interpretar y comunicar”, concluyó.
Este proceso taller ha conseguido que las mujeres participantes fortalezcan sus capacidades físicas, autoconfianza y seguridad a través de herramientas de creación teatral y entrenamiento corporal. Gracias a las capacidades adquiridas lograron crear colectivamente una pieza escénica que comunicó sus sentires y opiniones más presentes. Dicha pieza fue mostrada a un público cercano, generando alegría y satisfacción entre las participantes. “Es la primera vez que me presento. Nunca pensé poder ser actriz y aquí estoy”, dijo una de las participantes en el cierre del taller.

Este proceso convocó, en distintos momentos, a un total de 57 mujeres de organizaciones de Ollas Comunes, Comedores Populares y Promotoras Barriales de El Agustino. Estas acciones se enmarcan en el proyecto “Re-creación para el fortalecimiento y la acción de mujeres organizadas”, impulsado por Las Comunes con el apoyo de la Fundación Fokus Frauen y en articulación con la Parroquia Virgen de Nazaret.